CENTRO DE DOCUMENTACIÓN DE LA CIENCIA CREACIONISTA

   
   

   
   

¿Somos solamente animales recientemente salidos de la oscuridad y ascendiendo a la luz?

Los materialistas dicen que vinimos por evolución de animales inferiores. Entonces, hay una búsqueda para encontrar restos de ancestros intermedios, o ancestros comunes que serían eslabones intermedios en el proceso evolutivo.

Después de la publicación de la teoría de Darwin, un Holandés, Eugenio DuBois, fue, en 1880, a la isla de Java en Indonesia con el propósito declarado de buscar eslabones perdidos en la evolución del hombre. Primeramente, encontró dos cráneos evidentemente humanos. Un año después, encontró un fragmento de un cráneo que parecía del tipo simio. Un año después, encontró, a una distancia, un hueso que parecía ser de una pierna humana. Concluyó que el cráneo perteneció al fragmento de cráneo y anunció en una serie de conferencias que había encontrado un eslabón perdido entre el simio y el hombre llamado Pithecanthropus erectus o "Hombre de Java". Pero, no divulgó hasta 1920 su descubrimiento de los dos cráneos humanos que encontró en el mismo sitio que negaron su pretensión que los otros huesos eran de ancestros del hombre moderno. Por fin, pocos años antes de morir, confesó que el cráneo de "Pithecanthropus erectus" era de un gibón gigante y no fue relacionado con la pierna humana.

Por 35 años, estudiantes aprendieron del "Hombre de Piltdown" y un monumento fue construido por Piltdown, Inglaterra en homenaje a su "descubrimiento" en 1912 por Charles Dawson. Después de todo eso fue descubierto que el "Hombre de Piltdown" consistió de un cráneo humano adaptado a un mandíbula de simio en un fraude deliberado.

Entre 1920 y 1940, científicos encontraron y estudiaron cráneos rotos en una cueva cerca de Pekín, en China. Había 14 fragmentos de cráneos de los cuales podían reconstruir 5 cráneos completos. A 25 metros de distancia, encontraron una mandíbula que asamblaron al cráneo y en base de eso hicieron un dubujo imaginativo de una supuesta eslabón mujer entre simio y hombre y la llamaron "Nellie". Nombraron a la especie "Homo Erectus" o el "Hombre de Pekín". Sin embargo, encontraron también restos de hombres modernos en el mismo sitio con evidencia de fuego. Ahora sale la interpretación de que esos cráneos rotos eran de un tipo de mono que hombres llevaron a su cueva para comer. Pues la carne de mono es muy correosa, hervieron y rompieron sus cabezas y comieron sus cerebros, y así es la razón por encontrar una cantidad de cráneos rotos al lado de restos completamente humanos. No fue un eslabón entre mono y hombre. Fue simplemente un mono que los hombres comieron.

En 1959, Dr. Louis Leakey y su esposa Mary encontraban unos fragmentos de esqueletos que nombraron Australopithecus Bosei, y también dicieron que eran eslabones perdidos entre el simio y el hombre. En 1974, Donald Johanson descubrió otro de ese tipo que llamaron "Lucy". Se dice que tiene características humanas y características de simios mezcladas. Una característica que destacan es el ángulo de dientes. Sin embargo, un ortodoncista, Dr. Jack Cuozzo, muestra con sus propios pacientes que el ángulo entre dientes de la izquierda y derecha varia tanto entre un individuo humano y otro, que es imposible sacar ninguna conclusión sobre si es humano o no por el ángulo de los dientes. La mayoría de las medidas tomadas de ese esqueleto aproximan más cerca a las de un simio que a un hombre, y ahora parece que Australopithecus fue simplemente un tipo de simio.

Esta búsqueda para un eslabon perdido en el proceso evolutivo es basada en la especulación y no en los hechos. Cuando dibujan cómo debía parecer en vivo uno de estos eslabones, usan sus prejuicios para construir eso que quieren encontrar. Si los huesos son aparentemente humanos, construyen detalles semejante a monos, y cuando dibujan sobre huesos aparentemente de simios, construyen detalles bastante como humanos. En realidad, huesos no pueden indicar cuantos pelos tenía la criatura, ni la forma de los ojos, nariz, labios o orejas ni el color de la piel. Todos esos detalles en los dibujos que aparecen en libros de ciencia en la escuela son resultados de la imaginación de un artista que está intentando a promocionar la teoría de evolución. La evidencia fósil indica que hombres siempre han sido hombres.

También buscan evidencia del proceso evolutivo por estudiar la habilidad de animales como el chimpancé de aprender un vocabulario. No solamente el chimpancé, sino el delfín y el perro pueden aprender a comunicar con señales o sonidos. Pero, hay un gran vacio entre el hombre y cualquier animal. Aunque se puede enseñar un vocabulario a un animal, no puede aprender la gramática detrás de eso, porque falta una computadora cerebral que el hombre tiene para procesar la construcción de un lenguaje. El hombre no solamente puede comunicar verbalmente en una manera única, mas puede dibujar y diseñar edificios enormes y aviones y componer música original, mostrando su habilidad que tiene por ser creado al imagen de su propio Creador.

A veces, llaman la atención a similaridades de fisionomía o bioquímica que se encuentran entre animales y el hombre. Pero, esas realidades se pueden explicar también como el resultado de un Creador común quien uso estructuras semejantes para funciones semejantes. Pero, vemos también muchas diferencias que no entran en un orden razonable de un proceso evolutivo. El número de los cromosomos, por ejemplo, varia, con 12 para una mosca, 18 para un rábano, 38 para un gato, 46 para un hombre, 48 para un tipo de árbol, y 200 para un langostera. Hay obvias diferencias cuando examinamos una gota de sangre de un animal y de un hombre.

Vemos que la evidencia no establece una conección entre el hombre y un animal. La evidencia muestra un gran vacio entre tipos de criaturas. Según evidencia actual, en lugar de subir de la oscuridad, el hombre está bajando de la luz de una creación perfecta a la oscuridad. Está destruyendo y corrompiendo sus propias creaciones igual cómo la creación de Dios y sus propios cuerpos. Por eso, el Creador va a traer un juicio sobre los culpables. Ya hubiera hecho pero, "es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos proceden al arrepentimiento. Pero, el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; ... Pero, nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia." (II Pedro 3:9, 10) "Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna." (Juan 3:16)